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miércoles, 22 de abril de 2015

Historia de la belleza

Hoy estoy inspirada así que aquí va mi segunda entrada del día que me servirá para recomendaros este libro, escrito por Umberto Eco que os sonará por la novela "El nombre de la rosa". Yo lo descubrí en mis prácticas y me ayudó a preparar el tema del canon de belleza humano. No sólo es un libro precioso, con un montón de bellas fotografías sino que hace un recorrido muy interesante por los diferentes modelos de belleza que han existido a lo largo de la historia. Se que también ha escrito uno que se llama "Historia de la fealdad", aunque lo tengo como proyecto pendiente.

Cuando yo era estudiante

Hoy os presento un ejercicio de escala cromática que hice cuando estaba en la secundaria. Aún lo guardo porque recuerdo que me costó mucho esfuerzo y sufrimiento hacerlo. Posteriormente, en la universidad tuve que hacer unos cuantos círculos cromáticos mas y lo cierto es que acabé bastante harta. Seguro que muchos de vosotros tuvisteis que hacer algo parecido. Os gusto? Acabasteis odiándolo igual que yo? Que alternativas plantearíais a vuestros alumnos para trabajar el color?

martes, 21 de abril de 2015

España, gráfica de un país en ruinas, por Ramón Soler

España, gráfica de un país en ruinas, por Ramón Soler



Hoy os voy a hablar de la página web http://graffica.info en la que podréis encontrar muchos ejemplos del mundo profesional que podréis mostrar a vuestros alumnos. Tenéis ejemplos de ilustración, branding, fotografía, etc. Yo os he puesto el ejemplo de un ilustrador que hace crítica social sin perder ni un ápice de pulcritud ni claridad. Creo que es una buena manera de que nuestros alumnos conozcan más aspectos de la ilustración sin perder de vista la realidad social en la que viven.

lunes, 20 de abril de 2015

Reflexión respecto a la educación



Si hacemos un análisis rápido de la situación actual de la educación, vemos que ésta no se adapta correctamente a las necesidades de la población actual. Todavía se mantienen las bases de la época de la industrialización, dónde se precisaban trabajadores que adquiriesen conocimientos y habilidades de la misma manera y al mismo tiempo para desempeñar las tareas necesarias en las fábricas que se convirtieron en el motor de la economía en aquellos tiempos. Sin embargo, no es ese tipo de personas las que demanda la sociedad actual. Ya no sólo porque los países desarrollados, inmersos en una economía de la información, necesitan de otro tipo de ciudadano, sino porque las desigualdades e injusticias sociales que se dan en nuestros días, además de los problemas que nuestro planeta experimenta (contaminación, calentamiento global, guerras, hambre…) necesitan hombres y mujeres preparados para hacer frente a las dificultades que les depara el siglo XXI.

Dicho todo esto ¿Qué modificaciones habría que plantear en nuestros sistemas educativos para que seamos capaces de preparar a estos hombres y a estas mujeres? Tal vez debiéramos empezar planteándonos cómo estructurar el curriculum, tanto a nivel estatal como a nivel de centro, y cómo trasladarlo al aula y a los alumnos que en ella estudian. Con respecto a esto Sancho y Hernández nos dicen que "[p]ara Stenhouse un currículum es una tentativa para comunicar los principios y los rasgos esenciales de un propósito educativo, de tal forma que permanezca abierta la discusión crítica y pueda trasladarse efectivamente a la práctica".
 
Teniendo en cuenta esto, el curriculum debería tener una serie de contenidos generales que fueran iguales para todos pero al mismo tiempo dejar margen para adaptarlo a cada contexto educacional. Se plantea entonces la cuestión de cuáles son esos principios y rasgos esenciales que se deben recoger en dicho texto y cuáles pasarán a depender de las decisiones del centro y del propio profesorado. Saber el qué debemos enseñar y cómo debemos hacerlo serán las dos cuestiones en las que centraremos la atención.
 
En primer lugar nos detendremos en las dificultades a las que el profesor o profesora ha de hacer frente en un aula con una gran diversidad de individuos, cuyas diferencias, atienden a una gran variedad de factores. Entre ellas podemos destacar, por una parte, las diferencias en el desarrollo de cada individuo, donde cada alumno necesita un tiempo concreto para alcanzar los objetivos que marca el curriculum. Se establece así un modelo de aprendizaje por estadios en el que cada alumno ha de pasar por cada uno de ellos pero no necesariamente al mismo ritmo. En segundo lugar tenemos las diferencias culturales, cada vez más presentes en esta era de la globalización, donde en una misma aula conviven alumnos de diferentes partes de mundo. Por último, no debemos olvidar las diferencias sociales, que se han agudizado en los últimos años debido a la última crisis económica.

Además de todo lo mencionado anteriormente, si no resultaban suficientes ya las diferencias establecidas, hemos de recordar las existentes en cada uno de los alumnos, que van más allá de las sociales, geográficas, culturales, etc., convirtiéndolos así en sujetos únicos, con necesidades únicas. A estas diferencias Ellsworth las llama "discontinuidades en el conocimiento" y se plantea una serie de cuestiones a la hora de elaborar un curriculum apto para todos los individuos:


¿Cómo podríamos enseñar en y a través de los bordes agujereados del <<afuera social>> del curriculum y el <<interior individual>> de la psique? ¿Cómo podríamos enseñar en y a través de las discontinuidades y de los silencios personales y culturales continuados que las historias personales y sociales introducen en nuestros propios seres? (p.120)

El profesor debe saber que no todos sus alumnos aprenderán igual ni al mismo ritmo, por lo que ha de observar continuamente a sus alumnos y tomar una serie de decisiones que dependerán del momento y el lugar en el que se encuentra y de las personas con las que tenga que tratar. Estas decisiones no
podrán estar recogidas en el curriculum que se elabora a nivel estatal, porque tal documento, de un carácter tan general, no puede abarcar todas las realidades que se dan en todas y cada una de las aulas. Sin embargo, a nivel de centro, ya se pueden ir marcando ciertas pautas, siempre dejando espacio para las decisiones del profesor. Es por esto por lo que Sancho y Hernández nos dicen que es "imprescindible la planificación del currículum desde el contexto, desde la escuela en la que se ha de ejecutar" (p. 48). Y también que:

Una persona experta (o grupo) en diseño curricular puede planificar un currículum en el que se dé la misma importancia a la Educación Física y a la Música, que a las Matemáticas y a la Lengua, o darle el mismo valor –o mayor- a la actitud ante el aprendizaje y la forma de abordarlo que al producto final de una prueba, trabajo, etc. (p. 48)

Pongamos en este caso el ejemplo de las Artes Plásticas y Visuales, ya que es el campo que más me compete. Éste ha recibido poca atención durante toda la historia de la escuela pública, puesto que trata aspectos que no son fácilmente cuantificables (Freedman, 2006). Aquí es dónde yo me pregunto si se ha obrado de la manera adecuada, si el qué y el cómo enseñar que hemos seguido hasta ahora son los más adecuados para llegar a los alumnos a los que estamos educando. ¿Es lo más adecuado plantear esta rígida separación entre la razón y lo emocional? ¿Por qué nos ha llevado esto a una separación de las materias, separada de la realidad del día a día, donde la emoción va ligada al conocimiento? Con respecto a esto Freedman (2006) nos dice que "el aprendizaje tiene lugar basándose en conexiones cognitivas, incluidas aquellas que tienen que ver con la emoción, y más conexiones quiere decir más aprendizaje. El aprendizaje depende del compromiso del alumno que es un indicador de inversión emocional" (p. 98). Por esto es que hemos establecido en los curriculums actuales. Un modelo donde se fomenten las competencias interdisciplinares, podría proyectar un abanico mucho más amplio de posibilidades para nuestros estudiantes.

Por el momento, aquellos que deben trabajar con un currículum establecido, han de ser capaces de dotar a las materias de la importancia que merecen, como es el ejemplo de las Artes Plásticas y Visuales. Aquí los alumnos deben de adquirir la capacidad de análisis e interpretación críticos, tan importante en el campo del arte pero también en la vida misma, donde las circunstancias te llevan a una serie de problemas en los que no siempre tienes la solución perfecta. Esta capacidad crítica, aporta también la capacidad de decisión que dotará a nuestros estudiantes de una de las herramientas necesarias para enfrentarse al mundo que acontece en este siglo XXI. Es importante enseñarles a adaptarse a las circunstancias que les rodean, valiéndose de las herramientas que la educación les ha dado, independientemente de que persona sea este alumno. Este es uno de los aspectos que el arte nos enseña, poder aportar diferentes soluciones frente a un mismo problema y es lo que nuestros estudiantes deberán de ser capaces de llevar al mundo real, donde las personas nos enfrentamos a una serie de problemas universales a los que cada uno encuentra la solución más válida para sí mismo.


Bibliografía
 
Ellsworth, E. (2005) Posiciones en la enseñanza. Diferencia, pedagogía y el poder de la direccionalidad. Madrid: Akal, p. 97-118.

Freedman, K. (2006) […] Enseñar la cultura visual. Curriculum, estética y la vida social del arte. Barcelona: Octaedro, p.95-119.

Sancho, J. y Hernández, F. (1993) Las decisiones en torno a la enseñanza: el campo del currículum, p.35-54.
 
 

jueves, 16 de abril de 2015

Metodología didáctica cognoscitiva


Esta metodología nació a finales de los años 50, cuando los expertos en teorías del aprendizaje empezaron a apartarse de la metodología conductista buscando nuevos enfoques que partían de teorías cognitivas. Esto produjo que los educadores dejaran de centrarse sólo en las conductas observables y comenzaran a poner el énfasis en los procesos cognitivos como el del pensamiento, la resolución de problemas, el lenguaje y el procesamiento de la información.

            La pregunta es: ¿en que se tradujo todo esto? ¿Cuáles son los cambios más significativos con respecto a las metodologías anteriores? En primer lugar hay que destacar que el aprendizaje debe ser significativo. En este aspecto son fundamentales las teorías de Ausubel. Y ¿qué implica un aprendizaje significativo? En primer lugar que el alumno debe asimilar la información y comprenderla de una manera efectiva, así pues no cabe la repetición mecánica sin saber qué es lo que se está aprendiendo. Los conocimientos deben de ser útiles y el alumno debe de concebirlos como tal, de manera que le sirvan para su formación profesional y social. Habiéndolos aprendido de manera efectiva, será capaz de aplicarlos en multitud de situaciones. Para que esto se dé, es importante que la información llegue a los alumnos de manera clara, generalizada, esquematizada y que esté relacionada con los conceptos previos. Para esta tarea veremos lo importante que es la tarea del profesor.

            La importancia de la mencionada figura radica en que éste debe ayudar al estudiante a que organice y aprenda la información de una manera óptima. Es quien planea y facilita el aprendizaje al alumno a partir de sus propias propuestas didácticas. Cuando plantea conocimientos nuevos, debe de ser capaz de relacionarlos con el conocimiento anterior para que el alumno sepa de dónde vienen y pueda asentarlos mejor.

            Además de la figura del profesor no debemos de olvidar la del alumno, que a partir de ahora se vuelve muy importante, puesto que cada alumno es único y aprende de distinta manera. En el conductismo se trataba de hacer a los alumnos aprender al mismo tiempo y de la misma manera, sin tener en cuenta que no eran vasijas vacías en las que verter información. Los alumnos vienen con ideas preconcebidas, con conocimientos previos, con estructuras mentales ya formadas y el cognoscitivismo empezó a atender a todo esto. En esta metodología el alumno debe de tener una actitud activa, en oposición a la pasividad del alumno que únicamente se dedica a escuchar y memorizar la información que el profesor le transmite. Si su actitud es activa, entonces aprenderá de forma significativa. Otro aspecto diferenciador de la didáctica conductista es que la motivación debe de ser intrínseca, alejándose así de los refuerzos y castigos más propios de una motivación extrínseca. Según el cognoscitivismo, las personas sienten en ellas mismas el deseo de mejorar y evolucionar para alcanzar ciertas metas. Así pues, una situación de aprendizaje será motivante cuando el alumno la relacione con algo de interés para su formación y que le sirva para dominar su ambiente.

            Una vez dicho todo esto, he de remarcar la importancia que tiene esta metodología para la educación de nuestros jóvenes. Día tras día vemos cómo se aburren en clase, cómo sufren a la hora de memorizar y aprender una inmensa cantidad de datos a los que no son capaces de verle la utilidad. Las motivaciones extrínsecas no son siempre efectivas para hacer que los alumnos aprueben las asignaturas y le saquen provecho al conocimiento que se les ofrece. Por eso veo fundamental la tarea por parte de los diseñadores del currículo escolar y de los profesores, para conseguir darles aquellos conocimientos que les serán necesarios para la vida real y que los estudiantes sean capaces de entender su importancia.

            Vivimos en la sociedad de la información, dónde podemos encontrar lo que necesitamos saber a un golpe de clic y lo que es más importante, nuestros alumnos ya saben cómo acceder a ella. Por eso ya no tiene sentido memorizar datos y almacenarlos en nuestra mente como se hacía antes, valdría la pena enseñarles a seleccionarla, a gestionarla y utilizarla en su beneficio, por eso valoro la importancia que le da el cognoscitivismo a enseñar a los alumnos cosas útiles y que además lo sean para cualquier momento de su vida. Ojalá podamos ayudarles a madurar una mente divergente, que sean capaces de hallar diferentes soluciones a los problemas que les plantea la vida, porque al fin y al cabo no debemos olvidar que estamos formando personas.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

El Krausismo en España


Esta corriente filosófica, que nació en Alemania de manos de Krause, llegó a España en  1854 gracias a Julián San del Río, profesor de la universidad de Madrid.

Uno de los principales aspectos por los que se recuerda el Krausismo es por su rechazo al dogmatismo. Algo que sin duda afectaba en gran medida a la enseñanza en nuestro país ya que los profesores no tuvieron libertad de cátedra hasta 1868. Pero no sólo rechazaban el dogmatismo en la enseñanza, también en la política e incluso en la religión, ya que Krause veía a Dios en la naturaleza, en el hombre y como origen del universo pero no de la manera en la que la Iglesia lo imponía.

No sólo esta cuestión hace que el Krausismo tenga importancia en nuestro país. Muchas de las ideas que trajo consigo son y, deberían ser, tenidas en cuenta. A nivel pedagógico hablaba de poner al alumno en contacto con la naturaleza, que tuviera una actitud crítica, una actitud activa ¿acaso no son temas que nos preocupan en la actualidad? Quería que los estudiantes desarrollaran su espontaneidad y su creatividad ¿no es cierto que hoy en día todavía se sigue luchando por esto? Además trajo consigo conceptos e ideas sin las que hoy en día no concebiríamos una educación de calidad, como el de la educación harmónica, que nos ha llegado a la actualidad en forma de currículo escolar, la coeducación, el derecho al juego, el establecimiento de horarios, etc.

Sin duda no hemos de olvidar la belleza de aquéllos ideales, que deberíamos seguir hoy en día si queremos educar a nuestros jóvenes para que algún día puedan vivir en el mundo que se merecen. Un mundo donde toda la humanidad coexista unida bajo una misma filosofía, donde la ética sea el principio fundamental del hombre, dónde todo el mundo sea escuchado, libre y respetado.

María Montessori y la pedagogía científica


Cuando empecé a investigar a Montessori me di cuenta de que muchos problemas educativos de la actualidad vienen siendo arrastrados desde el momento en que empezamos a preocuparnos por la educación de nuestros niños y jóvenes. Los alumnos van a clase, se aburren y sufren con el proceso de aprendizaje. Muchos de ellos abandonan la escuela tan pronto como les es posible y los que terminan los estudios, lo hacen sin tener claro que es aquello que les gusta, que se les da bien. Desconocen cuáles son sus capacidades y aptitudes, tal vez, debido a que tenemos un concepto muy reducido de ellas.

Ya a principios del siglo XX, María Montessori calificaba las escuelas como instrumentos de tortura, criticando desde la preparación de los maestros, pasando por el material didáctico, hasta la rutina que ahoga la espontaneidad del niño ¿Acaso son las propias escuelas e institutos los que impiden a nuestros estudiantes a desarrollarse plenamente? ¿Cómo deberíamos plantearnos el sistema educativo actual? A raíz de estos planteamientos, algunos sectores de la comunidad educativa optan por retomar los planteamientos de la llamada “Escuela Nueva”, tratando de dotar al alumno de un papel más activo en el proceso de aprendizaje.

Llama la atención la creación de centros con este tipo de planteamientos, como el Valencia Montessori School. Aunque existen centros que siguen el método de esta conocida pedagoga desde que se creó la primera “Casa dei Bambini” en 1907. Esta actitud frente al alumno nos aleja de las clásicas clases magistrales en las que el alumno debe mantenerse quieto y en silencio durante un largo periodo de tiempo, en una actitud pasiva que,  como dice Leonor Serrano: “No hay mayor tortura para un niño que la clásica disciplina de quietud escolar y tanto más cuanto más pequeño sea.” (http://bibliorepo.umce.cl/revista_educacion/2006/326/27_30.pdf p.28).

Aunque primero deberíamos preguntarnos si el sistema diseñado por Montessori Funciona, si está actualizado o se ha quedado desfasado. Porque si bien es cierto que varios pedagogos contemporáneos a Montessori compartían sus mismas ideas, sí que criticaban los métodos llevados a cabo por ésta.

Montessori creó su “Casa dei Bambini” con la intención de crear un ambiente de libertad en el que el niño pudiera ser estudiado (edades de entre los 0 y los 6 años). Allí sería liberado de las imposiciones a las que se ve generalmente sometido en su vida diaria. También sería liberado de sus propios caprichos. Nada impediría sus manifestaciones espontáneas y podría mostrarse tal cual es, con toda su belleza y bondad.

En el método Montessori el papel de la educadora cambia (sostenía que las mujeres eran mejores para desarrollar este papel), no consiste tanto en enseñar como en disponer y controlar las condiciones para que el niño aprenda por sí mismo. Propone una enseñanza individualizada, llevada a cabo con materiales y ejercicios que diseñó ella misma.

Todo el material está hecho a medida con éste propósito, adecuando el tamaño de los objetos al de los niños. De esta manera los niños pueden manejar de forma autónoma el material y aprender por ellos mismos. No sólo el material didáctico es importante, también los utensilios para fregar los platos de la merienda, las alfombras que deben enrollar y desenrollar para trabajar sobre ellas, etc.  educando así su capacidad-sensomotora.

Sin embargo, tan pronto como aparecieron seguidores del método, aparecieron otros que se detractaban. En el libro de Bartolomeis de “María Montessori y la pedagogía científica” vemos como Dewey afirmaba que:

La desconfianza hacia la experiencia natural y la consiguiente exageración del control exterior se revelan tanto en el material suministrado como en el contenido de las órdenes del enseñante (…) Se exigen materiales que hayan sido sometidos ya al trabajo de refinación de la inteligencia (…) Pero la idea de que un alumno que trabaja con este material absorberá de alguna manera la inteligencia implicada originariamente en su formación es falsa. (p. 160)

                También Claparède critica el método de Montessori por su artificiosidad: “Montessori no permite que el niño juegue libremente con el <<sacrosanto>> material. Éste pierde así una gran parte de su valor educativo.” (El método de la Pedagogía científica, Edición de Carmen Sanchidrián Blanco, 2003 p.55).

                Así pues, vemos que principalmente las críticas giraban en torno al método que Montessori utilizaba. Los materiales eran costosos y limitaban la actividad de la maestra. Aunque el principal problema del sistema Montessori era, según las críticas, el hecho de ser un sistema.

                Si bien ha habido siempre críticas sobre el sistema o el material que utilizaba no debemos olvidar la base de sus teorías. Los niños necesitan amor, armonía, paz y libertad para poder desarrollarse completamente. Puede que esto parezca obvio hoy en día para nuestra sociedad, pero debemos plantearnos si lo estamos llevando a cabo correctamente. Para esto Montessori sí que dejó clara la importancia de observar al niño, comprender realmente que es lo que necesita él y no lo que la sociedad le impone. Debemos educar a nuestros niños en la libertad, es decir, dotarles de una capacidad crítica y de decisión que les sirvan de herramientas para desenvolverse plenamente en la sociedad y alcanzar las metas que se propongan.